jueves, 28 de febrero de 2013

Juntos ..


Hemos recorrido el universo durante eones, 
algunas veces juntos y otras por separado.
Hemos llorado la ausencia pasajera del otro,
ocultos tras el sol de alguna lejana galaxia.
Hemos reído juntos colgados de la cola de algún cometa
y nos hemos amado ocultos tras alguna nebulosa.
Mil veces nos despedimos y otras mil nos reencontramos
y tantas otras veces pasamos uno junto al otro sin reconocernos.
Los tiempos se acortan y la evolución esta llegando a su fin
quizás este sea nuestro último viaje.
Estoy aquí, parado en este pequeño planeta
esperando que el universo disponga.
Te reconoceré, recuerdo aun tu luz, tu fragancia,
y recuerdo tu esencia que también es la mía.
Tal vez nos reencontremos en este plano
o tal vez sea en el viaje de regreso como esferas
viajando presurosas a través de la galaxia
y allí juntos, jugaremos como siempre 
a ver quien llega primero a nuestro hogar.

Carlos Sigg



martes, 26 de febrero de 2013

Dar - Nos

_ Damos las sobras y no de aquello que nos es necesario. La virtud de “dar” viene de la mano de compartir o donar aquello que también es necesario para nosotros. Es sacar de nosotros y darlo. ¿Qué mérito hay en dar sobrantes? No es casualidad que la mayoría de las personas espirituales y santas hayan entregado hasta sus vidas por los demás. Ellos sabían donarse por completo y así su alma era colmada de paz y amor. ¿Crees dar realmente? 
Es sumamente necesario y positivo dar aquello que nos sobra, pero el verdadero acto de “dar” va mucho más allá de esto. Significa brindar con amor de aquello que no nos sobra y necesitamos. Es una forma de renunciarnos por el otro y eso devuelve gran plenitud.
"Todo depende de como actúes, ya sea si tienes mucho o no, tu actitud es la que dictaminará tu realidad y plenitud. Todo depende del amor que coloques en tu vida, con tus hermanos y de como trabajes tu ambición, tu egoísmo."


jueves, 21 de febrero de 2013

No te rindas


No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños...




martes, 19 de febrero de 2013

Serenidad

La serenidad. 

Según el diccionario, una persona serena es apacible, dulce en el trato, sosegada. Sin embargo, ¿se puede recurrir a la serenidad cuando hay que afrontar problemas personales, laborales, sociales y económicos? Sin duda, en estas circunstancias lo más común es sentirse nervioso, irritable o molesto, pero justamente es la actitud menos saludable.

La serenidad es una sensación de bienestar que nos permite focalizar las cosas que suceden a nuestro alrededor desde un costado más activo. Las personas serenas logran pensar antes de decidir y no se sienten demasiado asustadas, preocupadas o ansiosas por el porvenir. Tampoco se recuestan en la infelicidad del pasado, ni fantasean posibles catástrofes futuras. En realidad, quienes son más serenos pueden disfrutar de la vida y pensar que podrán, en algún momento, superar los problemas.

Esto no significa esperar que las cosas pasen o mejoren solas. Por el contrario, se trata de actuar de acuerdo a lo que cada uno crea mejor para sí mismo y para lo que debe afrontar.

Tener serenidad puede requerir un arduo trabajo personal, pero resulta fundamental para enfrentar las pérdidas y la adversidad. Y aunque no existe una fórmula para aprender aquellas respuestas serenas que le sirvan, es preciso tener en cuenta la importancia de vivir aquí, ahora y con lo que existe... y cambiar, si de usted depende.

Por último: la serenidad no es indiferencia, complacencia ni ignorancia. Es una virtud saludable que nos abre la posibilidad de mejorar nuestra calidad de vida.

En épocas difíciles es importante valorar lo que se hace con el tiempo propio. Las personas que se mantienen calmas acostumbran “tomarse su tiempo”; es decir, se adueñan del mismo y lo usan en forma provechosa para su cuerpo, su mente. Esta actitud facilita el pensamiento, una herramienta mucho más saludable que la ira. Con el pensamiento y la voluntad acude el discernimiento.




jueves, 7 de febrero de 2013

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