viernes, 4 de enero de 2013

CONFIANZA

REFLEXIÓN

La confianza.

¿Qué es la confianza? Es aquella parte interna de nuestro intelecto/ego/personalidad que nos hace estar 'tranquilos' respecto a algo o a alguien. Cuando pensamos en alguna cosa en concreto, la confianza que tengamos depositado en ello será determinante a la hora de sentirnos bien o mal, tranquilos o nerviosos, estables o inestables.

¿De dónde nace la confianza?, ¿es algo que va implícito en una persona o por el contrario es algo a trabajar? Generalmente, cuando estamos experimentando algo por primera vez, nuestra falta de recuerdos o experiencias a tal respecto hace que tengamos una especie de tranquilidad natural, pues no hay motivos para que sea de otra forma. Sin embargo, cuando en nuestro caminar hemos pasado por experiencias que a veces no han sido buenas, un sentimiento de desconfianza puede nacer en nosotros.

Aquel amigo que nos traicionó, la pareja que nos engañó, el cliente que con un apretón de manos y una sonrisa dijo que nos pagaría en breve y nunca lo hizo... Vivencias que hacen que en nuestro interior se forme un clima de miedo que rompe y machaca nuestra confianza ante personas y situaciones. ¿El haber tenido una experiencia en concreto con algo o alguien significa que vaya a ser siempre igual, en todas las situaciones parecidas, con todas las personas? No, pero a veces la huella que diversas experiencias dejan en nuestro interior hace que nosotros mismos temamos ciertas situaciones y vayamos con un escudo o coraza por delante, por miedo a que nos vuelvan a lastimar.

La desconfianza es, simple y llanamente, miedo. Como lo son los celos, las dudas y la falta de fe en personas y situaciones. Es un asunto mental, pues lo que ocurre es que previsualizamos, presuponemos y nos preocupamos de escenarios o situaciones que sólo están en nuestro plano mental. La pasión y entrega que le damos a tales actos de miedo hace que se genere en nuestro interior un sentimiento de desconfianza, y eso destroza todo lo que es el Amor, lo que hace que la vida fluya de forma natural. Es involutivo en vez de evolutivo.

¿Entonces hemos de ser confiados? Tampoco debemos de caer en el error de pensar que "todo el mundo es bueno", porque obviamente con un planteamiento así lo que haremos será no echar mano de nuestras experiencias para sacar de ellas el jugo del aprendizaje y cometer, una y otra vez, los mismos errores. La cuestión clave podría decirse que es la perspectiva de una situación en concreto, alejándonos de la implicación emocional. Observar desde "arriba", con visión de águila, para ver qué es lo que ocurre realmente. De esta forma podremos hacernos preguntas tales como: ¿realmente las cosas son como yo las imagino o estoy teniendo miedo y ello me hace ser negativo?, ¿es esta situación tan mala o soy yo quien la está condenando porque me imagino cosas que no son?, ¿los miedos que tengo son reales y fundados o son solamente fruto de mi temor?, ¿estoy siendo una persona analítica e imparcial con una situación, pudiendo ver lo que realmente ocurre, o estoy tan implicado emocionalmente que veo fantasmas en todos lados?

Quizá por experiencias en tu pasado has sufrido daño o dolor y ello te hace andar con "pies de plomo", con mucho cuidado, no vaya a ser que vuelvan a hacerte la misma jugada otra vez. Pero esto no debe significar que en situaciones parecidas, las personas o los acontecimientos se desarrollen igual que en el pasado. Por ejemplo: una persona se entera que su pareja, la cual se fue a pasar un fin de semana con un grupo de amigos, le ha sido infiel. ¿Quiere esto decir que con una próxima pareja, si se da una situación parecida, volverá a ocurrir lo mismo? No, pero está claro que la dura experiencia pasada le hará sentir miedo, inseguridad y desconfianza. Mas lo evolutivo y consciente en esta situación sería "soltar", y dejar que la otra persona haga lo que necesite hacer.

Porque amar -y hablamos del Amor de verdad- no entiende ni de prisiones ni de miedos, sino de libertad. El Amor no quiere que alguien deje de hacer cosas por miedo a que el otro desconfíe, pues desconfiar es miedo y eso nada tiene que ver con el Amor. Amar a una persona es dejarla ser ella misma, tal cual es, sin presuponer o imaginar que te está engañando, mintiendo o que es igual de mala que el resto de lo que ya has conocido, de lo que por desgracia abunda en el mundo.

Amar significa que si empiezas una experiencia, dejas que esta fluya y actúas con confianza, aunque en el pasado una parecida te hubiera salido mal. Los recuerdos del pasado pueden valerte para no cometer los mismos errores y hacer las cosas mejor, pero no han de significar que debas tener miedo de volver a hacer algo, porque eso no es ni amar ni confiar, eso es temer, cerrar puertas por miedo.

La confianza es un estado mental que uno mismo se trabaja, y esto LO HACEMOS CON NUESTROS PENSAMIENTOS. Son éstos los que dan forma a los sentimientos (dolor, ira, celos... confianza, alegría, felicidad), por lo tanto nuestra verdadera batalla es con nosotros mismos, con lo que pensamos -y luego sentimos debido a nuestros pensamientos-, con lo que habita en nuestro interior. Somos nosotros los que nos agarramos al miedo o al Amor, los que decidimos confiar o desconfiar. Los que abrazamos lo evolutivo o lo involutivo.

Algunos piensan que la confianza han de ganársela otros... más esto es un error, porque la confianza nace de uno mismo, por lo tanto SOMOS NOSOTROS los únicos responsables de confiar o no en el otro o en las situaciones.

No hay nada fuera, todo está dentro...

 


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