jueves, 25 de noviembre de 2010

Huecco y Hanna , Se acabaron las lagrimas

CONTRA LA VIOLENCIA ... PRESENTE




Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confí�es en mi, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy,
hoy puedes contar conmigo.
Sin condiciones ...
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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Franco Battiato - Yo Quiero Verte Danzar

TODO SE MUEVE ...


Todo se mueve. Y todo se mueve con un ritmo. Y todo lo que se mueve con un ritmo produce un sonido. Esto está ocurriendo aquí y en cualquier lugar del mundo en este momento. Nuestros ancestros percibieron esto mismo, cuando procuraban huir del frío en sus cavernas: las cosas se movían y hacían ruido.

Los primeros seres humanos tal vez advirtiesen esto con espanto, e inmediatamente después con devoción: comprendieron que esta era la manera que una Entidad Superior tenía de comunicarse con ellos. Empezaron entonces a imitar los ruidos y los movimientos de lo que les rodeaba, con la intención de comunicarse también con esta Entidad: el baile y la música acababan de nacer.

Cuando bailamos, somos libres.

Mejor dicho, nuestro espíritu puede viajar por el universo, mientras el cuerpo sigue un ritmo que no forma parte de la rutina. Así, podemos reírnos de nuestros grandes o pequeños sufrimientos, y nos entregamos a una nueva experiencia sin miedo. Mientras la oración y la meditación nos conducen hasta lo sagrado a través del silencio y del viaje interior, en el baile celebramos junto a otras personas una especie de trance colectivo.

Se puede escribir lo que se quiera sobre el baile, pero no servirá de nada: es necesario bailar para saber de qué se habla. Bailar hasta quedar exhausto, como si fuésemos alpinistas subiendo una montaña sagrada. Bailar hasta que, en virtud de la respiración agitada, nuestro organismo pueda recibir oxígeno de una manera a la que no está acostumbrado, lo que acaba llevando a la disolución de la identidad, y a la pérdida de nuestras referencias del tiempo y del espacio.

Claro que podemos bailar solos, si eso nos ayuda a superar la timidez. Pero siempre que sea posible, es preferible bailar en grupo, pues unos estimulan a los otros, y acaba creándose un espacio mágico, con todos conectados en la misma energía.

Para bailar, no es necesario aprender en escuelas: basta dejar que nos enseñe nuestro propio cuerpo, pues bailamos desde la noche de los tiempos, y eso no lo olvidamos. Cuando era adolescente, los grandes “bailarines” de mi pandilla del barrio me daban envidia, y en las fiestas fingía tener cosas más importantes que hacer, como quedarme charlando, por ejemplo. Pero en realidad lo que yo tenía era pavor al ridículo, y por eso no me arriesgaba a dar ni un paso dentro de la pista. Hasta que un día una chica llamada Márcia me dijo delante de todo el mundo:

-Ven aquí.

Yo dije que no me gustaba, pero ella insistió. Todos los del grupo se quedaron mirando, pero como estaba enamorado (¡el amor es capaz de tantas cosas!) no pude escaquearme más. Hice bastante el ridículo, no sabía seguir los pasos, pero Márcia no cejó en su empeño: continuó bailando, como si yo fuese un Rudolf Nureyev.

-Olvídate de los demás y presta atención al bajo –me susurró al oído. –Intenta seguir su ritmo.

En ese momento entendí que no siempre es necesario aprender las cosas más importantes: éstas suelen formar parte de nuestra propia naturaleza. En la juventud, el baile es un rito de pasaje fundamental: alcanzamos por primera vez cierto estado de gracia, un éxtasis profundo, aunque los menos sagaces apenas vislumbren un grupo de chicos y chicas pasándoselo bien en una fiesta.

Cuando nos hacemos adultos, y cuando envejecemos, tenemos que continuar bailando. El ritmo cambia, pero la música es parte de la vida, y el baile es la consecuencia de la penetración de este ritmo en nuestro ser.

Continúo bailando siempre que puedo. En el baile, el mundo espiritual y el mundo real consiguen convivir sin conflictos. Como dijo alguien que no recuerdo, los bailarines clásicos se mueven sobre la punta de los pies porque están al mismo tiempo tocando la tierra y alcanzando los cielos.

Paulo Coelho

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Mandala Circulo Sagrado

Mantralizando el Círculo ...

martes, 23 de noviembre de 2010

♫ MEDWYN GOODALL - Timeless Story (Music for Relaxation & Meditation)

TÚ TIENES EL RELOJ ... YO TENGO EL TIEMPO



TU TIENES EL RELOJ, YO TENGO EL TIEMPO
entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA a:

MOUSSA AG ASSARID,

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...!

Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo

- ¡Qué turbante tan hermoso...!
- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

- Es de un azul bellísimo...
- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...

- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

- ¿Por qué?
- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

- ¿Quiénes son los tuareg?
- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

- ¿Cuántos son?
- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

- ¿A qué se dedican?
- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...

- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?
- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?
- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..
- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

- Saber eso es valioso, sin duda...
- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...

- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...
- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.

- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...

- ¿Tanto como eso?
- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

- ¿Qué pasó con su familia?
- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome...

- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...

- Y lo logró.
- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

- ¡Un tuareg en la universidad. ..!
- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.

- Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?

- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...

- Fascinante, desde luego...
- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...

- Qué paz...

- Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.




jueves, 11 de noviembre de 2010

La Educación Prohibida - Avance 2

11-11-2010 ACTIVANDO CONCIENCIAS


NUEVA EDUCACIÓN

• El contenido/conocimiento es importante pero no es el centro de la educación, la información no es correcta para siempre, puede variar. Lo ideal de una nueva educación es aprender a aprender, comprender, distinguir, interpretar por si solos, todo es relativo según el contexto. La habilidad de comprender nos posibilita adaptarnos a un nuevo conocimiento y promueve el pensamiento crítico.
• El rendimiento, entendido como cumplimento de las expectativas, no es lo mas importante, no debe haber una meta a alcanzar. Lo importante son metas personales, y disfrutar del proceso en armonía, del crecimiento y la aventura de avanzar. Los seres humanos somos únicos e irrepetibles, nuestros procesos de desarrollo son similares pero tienen tiempos y objetivos biológicos propios.
• En el aula no debe haber jerarquías sino se transforma en una jaula. Cuando el maestro entiende que su rol parte del respeto por los procesos internos de los niños, transforma su rol dentro del espacio de desarrollo y se convierte en un compañero que no interfiere a menos que se lo solicite, un guía que fomenta la democracia, la autonomía, la diversidad.
• El maestro debe adaptarse a las capacidades y aptitudes del alumno, y no al revés. Los programas educativos deben ser flexibles y adaptables al crecimiento e interés del niño. Los maestros están aptos para acompañar el aprendizaje de varios niños con diferentes temáticas simultáneamente, ya que su rol es más humano que formativo-explicativo.
• El progreso no debe tener escalones fijos, la segregación de niños debe ser reemplazada por un agrupamiento conciente según intereses, habilidades, experiencias, simpatías. No hay niveles más altos o bajos que otros porque no hay niños superiores a otros. Los contenidos que normalmente marcan la división comienzan a responder a los procesos internos de los niños que pueden o no coincidir con las estructuras preestablecidas.
• El conocimiento no debe ser solamente teórico. Debe basarse en vivencias y experimentación dentro y fuera del aula. La teoría, si existiera, debería ser mínima, el niño puede alcanzarla por sus propias conclusiones basadas en un trabajo plenamente activo motivado por su desarrollo interno.
• No siempre es bueno lo que es conveniente, eficaz y rendidor. Es importante generar un ambiente de autonomía, interacción y gozo. Esto no implica que la nueva educación lleve más tiempo, sino que requiere mayor atención, dedicación y voluntad.
• La escuela debe ser abierta a la comunidad, permitir eventos barriales, con la familia, vecinos, organizaciones amigas. El niño puede traer temáticas de la comunidad a la escuela. La escuela actúa como centro comunitario donde todos tienen voz.
• El objetivo de la escuela ya no es domesticar a los niños, ni transmitir valores y costumbres sociales, sino crear el entorno para que los niños construyan sus propios valores y costumbres. La educación no es un proceso temporal, es un proceso de por vida que intenta desarrollar capacidades y habilidades, sin un rumbo especifico marcado, más que el desarrollo interno guiado por cada individuo.

• El profesor no tiene todo el conocimiento, también viene a aprender de los alumnos y colegas. Es un guía que está en un proceso de aprendizaje continuo y eterno. Como los niños, está en un constante proceso de aprendizaje y desarrollo, y no puede esperar que los niños se realicen a si mismos, si él no acepta y se embarca en su proceso interno.

• La conducta es un elemento visible que no indica más que la insatisfacción del ser humano. Lo ideal es que el maestro pueda conocer internamente a cada niño, sus sueños, sentimientos, imaginación, deseos. Esa es la mejor manera de encontrar la mejor educación para él, siguiendo sus pasos y desarrollo.
• Seguir un patrón habitual, estructurado de pensamiento no es beneficioso. Lo mejor es promover el pensamiento divergente o lateral. Hay tantas soluciones como alumnos. Fomentar la creatividad y la conjetura.
Aprender a utilizar ambos hemisferios cerebrales. Como en la vida, las estrategias deben recurrir también a la intuición, y no ser tan secuenciales y analíticas. Todo es relativo.
• El sistema de calificaciones no sirve. Es un esquema de profecías autocumplidas. La pedagogía es una ciencia social que no puede ser medida numéricamente. La evaluación es un proceso, no una instancia.
• Las luchas de poder, la competitividad son procesos que dañan al niño. Hay que democratizar el aula. Convertirla en un lugar participativo, lleno de paz. Las escuelas deben tener un gobierno estudiantil donde todos los niños tengan voz y voto, comiencen a tomar responsabilidades propias.
• El interés del maestro debe ser satisfacer a su alumno para fomentar su crecimiento, no controlarlo. El maestro debe confiar en que el niño crecerá y acepta no tener que adaptarlo a su concepto de normal.
• El maestro también colabora en el crecimiento emocional y espiritual del niño. Sin generarle creencias, debe darle las técnicas para controlar sus estados de ánimo, sus pensamientos, acciones, ideas, proyectos. Alentarlos a la introspección.
• Los valores no están para ser enseñados, sino para ser vividos. La cognición de los valores y conocimientos se funda en las emociones, la mejor manera de educar es mediante el ejemplo. El maestro no puede dar lo que no tiene.



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jueves, 4 de noviembre de 2010

My Love Is Like A Red, Red Rose - Bill Douglas

LAS ESTACIONES DE LA VIDA

Gira y gira la rueca desteñida,
con la que la Hilandera inmemorial,
va tejiendo su nítida señal,
en las cuatro Estaciones de la Vida…

¡Que brillo que despliega en la primera,
cuando la juventud en su alborozo,
lo llena todo de divino gozo
con la alegría de la Primavera…!

¡Y qué realización viene después…,
cuando bajo los soles del Verano,
el hombre y la mujer van de la mano,
en la siembra feliz de la adultez…!

Y luego… ¡a cosechar eso sembrado,
en las mieses doradas del Otoño!,
cuando el atardecer le pone un moño
a un caminar más lento y sosegado…

Después llega el Invierno con su escarcha,
para pintar de nieve los cabellos…,
y se van apagando los destellos
que iluminaron esa larga marcha…

Y con la ceremonia de partida,
dibuja el ciclo -en su postrer final-,
el exacto perfil de una espiral…,
que habrá de retomarse en otra vida…

Y así vamos marchando…era tras era…,
creciendo en cada ronda del camino…,
y si algo le agradezco a ese Destino…
¡es que se inicia con la Primavera…!


Jorge Oy .

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